Como espectador privilegiado de un espectáculo irrepetible y gratuito, quiero mostrar desde detrás de la cámara mi particular visión del maravilloso entorno que nos rodea y sostiene. Sirva este blog como un pequeño pago a la inmensidad donada y un humilde trabajo por su conservación.


As the privileged spectator of a unique and free performance, I'd like to show, from behind the camera, my particular vision of the wonderful environment that surrounds and sustains us. I hope this blog will serve as a small payment to the great natural gifts and as a humble work toward their conservation.



martes, 28 de mayo de 2019

Presentación de mi libro "La Imagen Vivida"

LIBRO "LA IMAGEN VIVIDA"

Os comunico que acaba de salir de imprenta mi libro "La Imagen Vivida". Podéis ver un breve vídeo de poco más de un minuto sobre el mismo y realizar pedidos en mi Email:

joseelias.rodriguez@yahoo.es

O al teléfono 660 84 14 16

Precio 30 € con gastos de envío incluidos. Se puede adquirir también durante las presentaciones por solo 25 €.

Próximas presentaciones:

*  Festival de los Vencejos de Alange (1 de junio a las 18'30 h.) Salón de actos del ayuntamiento.
*  Día Mundial del Medio Ambiente (5 de junio a las 20'30 h.) Centro Cívico de Almendralejo.


Indicad claramente vuestro nombre, dirección y teléfono, así como la opción de dedicatoria.

https://vimeo.com/338629505

https://youtu.be/xRsCGwInpLM







jueves, 29 de noviembre de 2018

Las golondrinas

          Sorprendida salió por la maltrecha puerta del cortijo abandonado y en su huida tocó mi frente con su ala. Me sedujo la levedad de sus plumas, la suave acaricia en mi piel. Después me maravilló su preciso vuelo, penetrando con pericia a través de la ventana de la habitación vieja donde anidaba.

Incluso en pleno invierno ya aparecen las golondrinas comunes volando entre las calles del pueblo. Son las primeras nidificantes en cruzar el estrecho y, aunque una golondrina no hace primavera, anuncian la próxima estación. Siempre ligadas al hombre construyen o reparan sus nidos en el interior de cortijos, casas, naves y "doblaos". Una taza construida con barro y paja que pegan a las paredes y forran con plumas.

El hombre del campo siempre las respetó sabiendo sin duda los beneficios que le aportan al cazar tantos insectos.  Según estudios ornitológicos una golondrina común caza unos 1.000 insectos al día, casi todos ellos al vuelo y cerca del suelo.



La otra especie de golondrina, la daúrica, es mucho más silvestre que la común. Prefiere covachas, abrigos rocosos, puentes o chozos de piedra abandonados. Al vuelo se parecen las dos especies, pero ésta tiene la cola bastante más larga y un bonito color dorado en la nuca y obispillo. Era una especie rara a principios del siglo XX pero ha proliferado mucho y ahora es fácil de observar sobre todo en Extremadura. Algo más tardía que la otra otra golondrina, no es raro verlas anidando hasta en septiembre.

  En el viejo chozo de piedra que sirvió de refugio al pastor hay un curioso nido en forma de media ánfora pegada en la cúpula. Escuchaba los gorjeos de la pareja de golondrinas daúricas dentro del pequeño y desconchado "bujío" mientras me acercaba a aquel cerro rodeado de rastrojos. Salieron por el ventanuco y revolotearon a mi alrededor. Entendí su mensaje y me alejé.

Siempre disfruto con el vuelo de las golondrinas mientras recuerdo aquella canción infantil que imitaba su cantar. También me viene a la memoria el famoso poema de Bécquer, aunque para mí que se trataban de aviones comunes.  Alfonsina Storni les dedicó uno de sus Poemas del Alma antes de que, como le cantó Mercedes Sosa, se fuera "por la blanda arena que lame el mar".






                                                         Golondrinas comunes






Golondrinas daúricas



domingo, 15 de abril de 2018

De nubes y árboles

          Aprovecho estos días de temporal para contemplar los cielos, embelesarme con las nubes que sobrevuelan los árboles en los campos de mi tierra.

          Nubes sombrías, de agua y vida, que llegan con los vientos ábregos... y pasan. Árboles-héroes durante décadas en pie, resistiendo vendavales, aportando al suelo caudal  y belleza a mi mirada.

          Campos mojados, siembras húmedas, dehesas fecundas. Mi vista se recrea también bajo matices de gris, a través del blanco y negro.










         

lunes, 27 de noviembre de 2017

Feria: un castillo hacia el cielo


       
         Otro año más colabora con este artículo en la edición del libro "Extremadura en la red", gracias al trabajo de José-Manuel López Caballero y Atansio Fernández García y al patrocinio de la Consejería de Turismo de la Junta de Extremadura. En esta ocasión hablamos de los cielos de nuestra región y yo elegí  la villa de Feria y su castillo medieval.
       
          Quiso el conde Lorenzo Suárez de Figueroa que este castillo se viera desde cualquier rincón de sus posesiones y a mediados del siglo XV ideó una monumental torre de 40 metros de altura que dominara todo el Señorío de Feria y sirviera de vigia a tan extenso territorio.

Sobre un cerro y su fortaleza árabe, que antes fuera castro romano, se levantaron murallas y torres defensivas que protegieran la fenomenal torre del homenaje que, para mayor gloria, se enfoscó de cal y redondeó en sus esquinas.

Y, buscando su protección, se desparramaron las casas hacia el levante, alrededor de la Iglesia de San Bartolomé y de una plaza porticada al estilo mudéjar.  La villa de Feria se agarra con una mano de calles a la ladera del castillo, mirando a Zafra y al llano de Tierra de Barros. A su espalda el monte cubre las agrestes sierras bajo cielos transparentes, en un horizonte quebrado, limpio de luces postizas.

  Quien ha subido al castillo, pisando el empedrado de las calles del pueblo y admirando la belleza de sus fachadas encaladas y sus rincones en flor, sabe de la altivez del empinado cerro e intuye el atrevimiento y arrogancia de quien mandó levantar tal fortaleza.

Dentro, sentado en los apoyos de sus ventanales refulgentes, el visitante aprecia los cuadros del paisaje enmarcados en celosías góticas antes de encaramarse a su amplia terraza y embelesarse ante un panorama inacabarcable bajo una bóveda que sobrecoge.

Hoy no se ven higueras, las que con sus hojas honraron el escudo de los Suárez de Figueroa, pero los almendros en flor nievan de pétalos perfumados al cerro en febrero. Algunos olivos relictos taladran la roca con sus raíces y a principios de primavera los riscos se salpimentan con narcisos y dedaleras.

Un roquero solitario canta desde la muralla una melodía dándote la bienvenida a su reino de alas y revolotean los aviones roqueros alrededor de la torre. Jilgueros y verderones, abubillas, chamarines y alcaudones vuelan de rama en rama en un trajín de amoríos que embellece la colina, que sobrevuelan águilas culebreras, buitres y milanos.

No termines tu visita, antes de abandonar la zona vuelve la vista y admira, desde cualquier camino apartado, la formidable silueta al atardecer… y sus cielos:

Nimbos de otoño que llegan por el poniente navegando lentos, nubes preñadas de lluvia. Cirros que se deshilachan con el viento en la atalaya. Cúmulos que parecen aplastar, aún más, al pueblo en su ladera. Y las nieblas invernales que sumergen al pueblo en un encanto difuminado y que pocas veces se atreven a subir al castillo, emergido con orgullo de ese mar de nubes.

Y espera, mirando al ocaso. Aguarda sentado en la linde del camino a que el firmamento se agujeree de estrellas. Si vas por el mes de enero mira la Luna, llena de hermosa palidez en la noche gélida, alta, nítida, sola. Descubre en la profunda oscuridad, allá por el mes de marzo, a la estrella Aldebarán, junto al grupo de Orión. En las noches estivales, cuando la Luna escondida, tendrás que amilanarte bajo el arco blanquecino de la Vía Láctea. Y antes del amanecer, sobre el llano, hacia el levante, verás al astro brillante: Venus, lucero del alba.

Nubes mammatus

Caminos a Feria

Cielos emborregados

Cirros

La Villa de Feria desde su castillo

La Vía Láctea sobre el castillo

Noche estrellada



Portada del libro "Blogueros de Extremadura 12017"

sábado, 11 de noviembre de 2017

Cinco años en seis minutos

Cinco años de agradecimiento a la vida. Gracias a los médicos sigo disfrutando de lo más valioso: la belleza de lo que me rodea, la amistad, el cariño de los que me conocen, el amor de mi familia.
Como pequeño tributo y para que se sepa he subido este audiovisual con la ilusión de agradaros, con la intención de invitaros, con la idea de proteger.
Seis minutos de resumen fotográfico de un lustro fecundo. Cinco años en un rato de imágenes y música.

¡GRACIAS!












martes, 19 de julio de 2016

Alzacola

          Vuela recto entre las cepas hacia su atalaya de cardos en la linde del camino. Su melancólico canto lleno de trinos refresca la mañana antes de que las chicharras sierren los olivos al fuego del mediodía.

          Del color de la tierra corretea el pájaro entre las viñas, se detiene y en un espasmo de alas busca alimento en el suelo. Despliega e iza su cola al ritmo cuatro por cuatro el alzacola.









miércoles, 11 de mayo de 2016

Yo voy buscando arco iris, de la tarde

          Salí a buscar arco iris, en la tarde. En el llano sereno, entre sierras enriscadas, por las dehesas hermosas. Con la lluvia sobre mí, saliendo el sol a mi espalda, frente a unas nubes de plomo con huecos de cielo añil, se arquea la luz en parábola, bandera de todo el planeta que satura el horizonte y ensancha los corazones.

          La flor de la primavera le pidió algunos colores, el camino que serpea le busca hasta el infinito, el castillo altivo y viejo envidia su resplandor, los olivos y las viñas se inclinan ante su belleza. Sobre la llanura inmensa refulge la dispersión de la luz.

          Arco en casi todas las lenguas ( de lluvia, en el cielo, baleno, de Sant Martí, da vella…). Iris, como el que rodea la pupila, como el ojo de un artista, así le llamamos en español.





Castillo de Nogales

Tierra de Barros

Sierra de Hornachos



Valle del Jerte

sábado, 2 de mayo de 2015

Cantando


     Y cantan.

     Desde las ramas o posados en el suelo reclaman en primavera deseos y posesión.

     Los he oído en el esplendor, a la orilla del arroyo, perdido entre la arboleda; por los campos, en el amanecer sereno, sobre un tejado, en un recodo del aire...

     Sólo por escucharlos vale la pena vivir.


Alzacola

Petirrojo

Tarabilla común

Mosquitero

Abubilla

Sisón

Perdiz roja

Collalba rubia

Carraca
Curruca cabecinegra


Chochín

Buitrón


Estornino negro


Triguero